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jueves, abril 12, 2007

Tarot de Mantegna (21). La gramática


Gramática XXI
Serie C: Las ciencias y las artes

La Gramática es el fundamento del conocimiento y de las Artes Liberales. A partir de ella pueden desarrollarse las otras artes, por lo que a veces se representa a la Gramática como una mujer con una llave, indicando que gracias a ella puede abrirse el edificio del conocimiento. La Gramática es una palabra griega que significa ‘relativo a las letras’, procedente de grámma, ‘letra, carácter grabado’. La Gramática consiste en el conjunto de normas para hablar claro y recto o para ‘bien decir’.
En la imagen de la Gramática del Tarot podemos observar a una mujer de una cierta edad con la cabeza cubierta, que sostiene con la diestra un raspador de hierro y con la siniestra una copa de agua; según Ripa, «el raspador nos muestra que la Gramática afila y sutiliza el intelecto. En cuanto al vaso de agua, nos indica que con ella hacemos crecer las plantas aun tiernas de los nuevos ingenios, para que nos den a su tiempo frutos de saber y de doctrina» (Iconología).
Esta imagen de un vaso de agua es muy similar a la que utilizan los jeroglíficos egipcios para representar, por medio del agua caída del cielo, la base de toda educación; así lo explica Horapolo: «Para escribir educación, pintan [los egipcios] un cielo que deja caer rocío, indicando que, como el rocío al caer se extiende a todas las plantas y hace tiernas a las que pueden enternecerse por su propia naturaleza, y a las que por su propia naturaleza permanecen duras es imposible que les suceda lo mismo que a las demás, así también respecto a los hombres se presenta la educación, que el bien dotado toma rápidamente y el inepto es imposible que haga lo mismo» (Hieroglyphica).

Texto de Raimon Arola, “El Tarot de Mantegna”

viernes, marzo 23, 2007

El Tarot de Mantegna: “Las ciencias y las artes”


La serie C es la serie central de las cincuenta cartas del Tarot de Mantegna y está dedicada al conocimiento, pues éste vincula lo de arriba con lo de abajo, el cielo con la tierra. Esta serie se representa por medio de las ciencias y las artes, y está constituida por las siguientes láminas: 21. la Gramática; 22. la Lógica; 23. la Retórica; 24. la Geometría; 25. la Aritmética; 26. la Música; 27. la Poesía; 28. la Filosofía; 29. la Astrología; y 30. la Teología.
Dicha serie recoge la tradición clásica que Casiodoro trazó en su De institutione divinarum litterarum, al dividir la Sabiduría en siete Artes Liberales; sus atributos alegóricos fueron tomados del libro De nuptiis Philologiae et Mercurii, de Marciano Capella, retor africano de finales de la edad antigua.
El ciclo septenario de las Artes Liberales se dividía en dos bloques: el primero, llamado trivium, lo constituían las tres disciplinas introductorias: la Gramática, la Retórica y la Dialéctica, que son las disciplinas fundamentales para el desarrollo del lenguaje; el segundo bloque, llamado quadrivium, estaba formado por las cuatro artes terminales o matemáticas: la Aritmética, la Geometría, la Música y la Astrología, que son las materias que ayudan al hombre a descubrir las leyes misteriosas del Universo. A estas Artes Liberales, el creador del Tarot intercaló la Poesía, la Filosofía y la Teología. Esta última estaba implícita durante la Edad Media, como final de las Artes Liberales, pues la «ciencia divina» termina y corona el edificio de la Sabi­­duría.

(Texto de Raimon Arola, “El Tarot de Mantegna”)

miércoles, marzo 07, 2007

El Tarot de Mantegna (20). Apolo

Apollo XX
Serie D: Apolo y las Musas

Según Plutarco, «al número uno [los pitagóricos] lo llaman Apolo por su negación de la pluralidad» (Sobre Isis y Osiris); la reflexión de Plutarco se basa en una posible etimología de Apolo a partir del nombre griego, compuesto de a-, partícula privativa, ‘sin’, y polýs, ‘mucho’. Para Ficino esta unidad se identifica con el alma, puesto que «Apolo es el alma» (Sobre el furor divino).
En la lámina del Tarot, Apolo está sentado sobre dos cisnes, símbolo de la pureza, coronado como rey, ya que se identifica con el Sol, y sostiene con su siniestra la Rama dorada y con su diestra la vara con la que mide y crea el mundo, colocado como escabel bajo sus pies.
Esta figura de Apolo cierra la serie de las nueve Musas; es el centro alrededor del cual ellas danzan. J. Pérez de Moya explica: «Que las Musas bailen al son de la cítara que tañe Apolo en el monte Parnaso, es porque por Apolo se entiende el principio de toda sabiduría o el dador de sabiduría; y por las Musas, que son muchas, se entiende los que reciben el saber. [...] En otro modo se puede entender que aquél significa el Sol, según el cual los demás planetas o cielos, entendidos por las Musas, se mueven». (Filosofía secreta) A las Musas, en el sentido alquímico, se las toma por las partes volátiles que giran y bailan alrededor de Apolo, la parte ígnea y fija, hacia donde tienden las partes volátiles y en donde, finalmente, se reúnen. Así pues, Apolo es el Sol o el oro filosófico, sobre el que escribió Pico de la Mirándola: «El verdadero Apolo, aquel que ilumina a toda alma que viene a este mundo» (De la dignidad del hombre).

(Texto de Raimon Arola, “El Tarot de Mantegna”)

miércoles, febrero 21, 2007

El Tarot de Mantegna (16). La musa Talía

Talía XVI
Serie D: Apolo y las Musas

Talía es el nombre de una de la nueve Musas, que se relaciona con la raíz thállo-, que en griego quiere decir “florecer, reverdecer, llenarse de hojas o frutos”; por ello en la lámina la vemos en un campo, con árboles frondosos, junto a un arroyo. Se atribuye a Talía un temperamento húmedo, por lo que su inclinación natural la hace lasciva y variable.
Se la considera la Musa que preside el arte de la comedia, como lo afirma Virgilio: «La cómica Talía se alegra con la lasciva charla.» Existe una relación misteriosa entre la risa, propia de la comedia, y el nombre de Talía, que, como hemos dicho, significa ‘reverdecer’. Sobre esta relación escribe E. d’Hooghvorst: «Esta Musa de la comedia representa los misterios bajo un aspecto que incita a la risa. El poeta [Virgilio] nos dice que no se sonrojó por habitar los bosques, lo cual es una alusión al aspecto grosero de la prima materia que, en efecto, se encuentra en los antros silvestres [...]. Talía era la Musa de la comedia ligada a los misterios de Baco.» Las Musas conducen a los hombres hacia los secretos iniciáticos; en el Himno órfico dedicado a ellas se dice: «Vosotras, que disteis a conocer a los mortales los misterios rituales, [...] venid, por favor, para vuestros iniciados, multicolores y castas, aportando una emulación gloriosa, deseada y por muchos celebrada.»
(Texto de Raimon Arola, “El Tarot de Mantegna”)

miércoles, enero 31, 2007

El Tarot de Mantegna (14). La musa Erato. Y fragmentos de Louis Cattiaux sobre el “amor”


Erato XIIII
Serie D: Apolo y las Musas

Esta Musa recibe su nombre de la palabra griega éros, ‘amor’, como lo señala Ovidio: «Ahora, más que nunca, séme favorable, Erato, pues tú tienes el nombre del amor.» La presencia de esta Musa era invocada por los amantes, sobre todo en el mes de abril, mes que entre los romanos estaba consagrado muy particularmente al amor, y presidido por esta Musa tal como consigna Ovidio en otro lugar: «El mes citereo está concedido a ella, por llevar el nombre del amor tierno.» En este momento del año la vida se renueva sobre la tierra y, por un acto de amor, el espíritu fecundante del cielo hace crecer todas las semillas de la tierra.
Erato inspira los versos que nacen junto al deseo amoroso, por ello preside la poesía lírica y anacreóntica, aquella que, a imitación de Anacreonte, canta los placeres del amor y del vino con ligereza, donaire y gusto refinado. Este poeta escribía: « ¿Que me estás enseñando filosofías vanas y de los sabios necios sentencias y elegancias? Enséñame a que beba el licor de las parras, que es ciencia de provecho para el cuerpo y el alma; enséñame a que ría con Venus la dorada...»
En la lámina del Tarot vemos a Erato bailando al son de una pandereta que marca el ritmo, tal como explica Virgilio, cuando escribe que Erato «danza con los pies, con el canto, con el rostro».


Fragmentos de Louis Cattiaux sobre el “amor”

22/58. El agua de la gracia es lo que funde el corazón mortificado y separa en nosotros la vida pura de la mugre de la muerte. El fuego del amor es lo que fecunda el corazón depurado y lo multiplica en la gloria de Dios.

10/58-59. La gracia es como el agua que libera y el amor es como el fuego que une. Dios es como el agua que reúne los universos y como el fuego que los madura.

07/10'. La gracia es la que salva lo que hay de bueno en nosotros. El amor es el que lo perfecciona, pero es el conocimiento quien realiza la unión misteriosa y última.

12/32. No hay reposo sin conocimiento. No hay conocimiento sin amor. No hay amor sin la gracia. No hay gracia sin abandono.

14/34'. El amor, que es el alimento del alma, no necesita ser digerido como la gracia y como la comida, que son los alimentos del espíritu y del cuerpo, pues ya es como el fuego divino: realizado y perfecto.

18/66. El amor penetra, el amor anima, el amor exalta, el amor multiplica, el amor unifica en el esplendor. Por la pureza de la gracia es como imantamos el amor divino y encarnamos a Dios en nosotros.

miércoles, enero 24, 2007

El Tarot de Mantegna (12 y 13). Las musas Urania y Terpsícore

Urania XII
Serie D: Apolo y las musas

Urania es la Musa del cielo, ya que éste es el significado de su nombre, del griego ouránios, ‘del cielo, celeste’ en su primer sentido; en el segundo significa ‘que eleva, que lanza hacia el cielo’. Este doble sentido etimológico es el que recoge Ripa al definir a esta Musa: «La Musa de la que tratamos es llamada Celeste por los Latinos, pues Urano es lo mismo que el Cielo. Y aún sostienen algunos que recibe este nombre porque eleva hasta el Cielo a los hombres más doctos.» Urania acompaña el alma del artista hacia su origen y así lo diviniza, llevándolo al apoteosis, en el sentido propio del término griego: apó y théo-sis, ‘acción de divinizar, deificación’.
El grabador de nuestro Tarot la representa sosteniendo con una mano el globo del mundo y con la otra un compás para medir. Dice sobre ella Virgilio en su opúsculo De Musis: «Urania examina los movimientos de los cielos y los astros.» También a esta Musa parece referirse el poeta latino cuando escribe: «Las dulces Musas me muestren las constelaciones y los cursos de los astros, los variados eclipses del Sol y los desfallecimientos de la Luna; cuál es la causa de los terremotos, qué fuerza hinche los abismos del mar...» (Geórgicas, II, 475ss.)
Del movimiento de los cielos proviene el amor divino, por lo que la Musa Urania se identifica con la Venus celeste, la que da el amor puro; por ello escribe Platón: «Y es éste el Amor que es bello, el que es “celeste”, el que procede de la Musa Urania», y a continuación explica que se debe a este Amor de Urania «incluso la ordenación de las estaciones de los años». (El Banquete, 187d).

Terpsícore XIII
Serie D: Apolo y las musas

Por su nombre se la identifica como la Musa de la danza, ya que sus atributos no se diferencian de los de sus hermanas. Terpsícore, Terpsikhóra, significa ‘aquella que ama la danza’, término formado por el verbo térpo-, ‘amar, encontrar placer en’, y khorós, ‘coro de danza, personajes de la danza’. Sobre su cabeza se observan tres astros, pues éstos danzan por las regiones del universo, siguiendo la música de las Musas, y en especial de Terpsícore. Pitágoras enseñaba que al moverse los cuerpos celestes generaban unas voces que se correspondían en armónica concordancia, y que esta música celeste era la causa de que el mundo se sustentara, dándole peso, número y medida.
Se la representa llevando una cítara con la que marca los pasos de la danza, basándose en el opúsculo atribuido a Virgilio De Musis, pues éste dice: «Conmueve, gobierna, acrecienta las emociones con tu cítara.»
Pasa a veces por ser la madre de las sirenas, que habría concebido del dios-río Aqueloo. Quizás por ello, en el fondo de la imagen del Tarot que la representa, se puede ver un río. De su unión con Apolo nació Lino, célebre poeta y músico tebano, a quien Virgilio llama «pastor de divino canto» (Bucólicas, VI, 67).

(Texto de Raimon Arola, El Tarot de Mantegna)


miércoles, enero 17, 2007

El tarot de Mantegna (11). La musa Calíope

Caliope XI
Serie D: Apolo y las Musas

Calíope es una palabra griega y significa ‘que tiene una bella voz, que suena agradable’, de kalós, ‘bello’, y óps, ‘voz, palabra’. Todas las Musas participan de esta ‘bella voz’; por ello se consideraba a Calíope la primera de las nueve Musas y se le atribuía la sabiduría del conjunto de las Musas, de tal modo que nombrándola a ella se entendían comprendidas todas las demás. Cuando Hesíodo cita el nombre de las nueve Musas, termina por Calíope y dice de ella: «Ésta es la más señalada de todas. Ella es la que asiste a los venerables reyes. [...] A éstos les vierte sobre su lengua una dulce gota de miel y de sus bocas fluyen melifluas palabras.» El autor del Tarot representa la ‘bella voz’ por medio de un clarín, una voz metálica, un sonido vivo, capaz de resucitar a los muertos, como las trompetas del Apocalipsis.
Calíope es propiamente la Musa de la elocuencia y de la poesía heroica, pues, como escribió Virgilio, «Calíope confía a los libros los poemas heroicos». En algunas representaciones aparece sosteniendo con la diestra tres libros, la Odisea, la Ilíada y la Eneida, los grandes poemas heroicos de la tradición clásica. Homero escribió sobre Calíope: «La Musa inspiró al aedo que cantase las hazañas de héroes, de una acción cuya fama llegó por entonces al cielo anchuroso.» (VIII, 73).
En la lámina, Calíope se encuentra en la ladera del monte Helicón, también llamado Parnaso, donde residían las Musas, y junto a la fuente de Hipocrene, cuyas aguas favorecen la inspiración de los poetas. Algunos poetas de la Antigüedad suponen que Calíope es la madre de Orfeo, el primero de los poetas y el profeta de los gentiles, que con su voz amansaba las fieras.

martes, enero 02, 2007

Las Musas en el Tarot de Mantegna

La serie D es estrictamente pagana, pues representa a Apolo y las Musas, y está compuesta por las siguientes láminas: 11. Calíope; 12. Urania; 13. Terpsícore; 14. Erato; 15. Polimnia; 16. Talía; 17. Melpómene; 18. Euterpe; 19. Clío; y 20. Apolo.
Apolo es el centro y el alma de las nueve Musas, a quienes desde el origen de Grecia se las considera como hijas de Júpiter y Mnemósine, nombre que significa en griego “memoria”. Cuando las Musas inspiran a los hombres les devuelven la memoria perdida al descender el alma a la prisión del cuerpo, y por ello las Musas son amadas por los poetas. Ficino enseña los estadios por los que desciende el furor poético: “Júpiter toma a Apolo. Apolo ilumina a las Musas. Las Musas despiertan y estimulan las almas delicadas e insuperables de los poetas”.
A partir de estos estadios, nos damos cuenta de por qué las Musas están situadas después de la serie de los rangos y oficios del hombre mortal, ya que ellas son los espíritus intermedios que acercan el cielo a los hombres. Diodoro de Sicilia explica que la etimología de musa proviene del verbo mueo, que significa “iniciar en los misterios”.

(Texto de Raimon Arola, Tarot de Mantegna)

miércoles, diciembre 20, 2006

Los cuatro palos de los arcanos menores y los elementos

La relación de los cuatro palos de los arcanos menores del Tarot y los cuatro elementos parece evidente según la siguiente sentencia del Mensaje Reencontrado de Louis Cattiaux:

“La mezcla de los elementos que forma las combinaciones múltiples de la creación, es como la mezcla de cartas de la baraja, que forma las combinaciones múltiples del juego: los elementos vuel­ven a la masa y son después combinados de nuevo, como las cartas de juego vuelven al mazo y son redistribuidas sin aumento ni disminución real, pues no existe ganancia ni pérdida para el inmutable que ES”. (23/64.)

Por eso, quisiéramos presentar algunos versículos de esta obra que tienen que ver con ellos y con sus combinaciones.

02/72'. La reunión de los cuatro elementos forma la quinta esencia, raíz de la luna y el sol.
03/25 y 26. El nacimiento y la muerte, la acción y el reposo, la luz y las tinieblas, la unión y la separación, provienen del movimiento de los cuatro que producen los cambios del mundo.
El reposo de Dios se establece en la pureza cuando los elementos están unidos en perfecto equilibrio.
04/ 25'. Antes del comienzo todo permanecía en el reposo de las duras tinieblas de la muerte.
El fuego, al despertarse en el agua, ordenó el caos, y los cuatro elementos engendraron el
espíritu vivo del Univer­so
05/49'. Los cuatro elementos forman el alfabeto con el que Dios enseña a los hombres clarividentes.
18/30. El verdadero sabio es como un niño pequeño que sigue la naturaleza divina y que se hace obedecer por los elementos, sin sorprenderse en absoluto por ello.
20/46. La Providencia de Dios se manifiesta preferentemente por mediación de los creyentes de buena voluntad; pero puede excepcionalmente actuar por medio de los espíritus o incluso directamente combi­nando los elementos primordiales.
37/03. La sabiduría de Dios es un juego de los elementos naturales. La sabiduría del mundo es un juego del espíri­tu del hombre.

martes, diciembre 12, 2006

Los colores del Tarot (Emmanuel d'Hooghvorst)

En los tarots de Marsella, los colores no han sido escogidos al azar, sino que se refieren todos a una realidad oculta.
Hay, en primer lugar, tres colores principales: el azul, el oro y el rojo. El azul indica el espíritu, el oro el cuerpo y el rojo el sentido. Pero son equívocos; así, el azul significará ya sea el cielo o lo que viene del cielo, ya sea el sheol, la ilusión, el sueño, el engaño, o también el volátil, el disolvente. Lo mismo ocurre con el precioso metal, el cual significará el cuerpo del oro noble o del oro vil, el metal muerto o vivo, el oro de los elegidos i el de los avaros. Lo mismo ocurre con el sentido.
La interpretación jeroglífica de cada una de las láminas dependerá, pues, de la situación de los colores en relación con el dibujo. Hay aquí todo un lenguaje, una verdadera gramática que hay que aprender poco a poco para poder leer y comprender.
La naturaleza del oro, por ejemplo, será muy diferente según que el personaje lo lleve en la cabeza, como un casco, o que lo tenga en la mano bajo tal o cual forma, o que lo lleve sobre su vestido, etc... Estos tres colores siempre se vuelven a encontrar en cada una de las láminas y, con las particularidades del dibujo, forman el lenguaje que el autor ha utilizado. No podemos, en el marco de este estudio, extendernos sobre esta cuestión importante, pero volveremos a ello en otras circunstancias. especifiquemos, no obstante, que estos tres colores designan también las tres substancias que los magos, llegados de Oriente, ofrecieron al Niño-Dios en su pesebre: el oro puro para el cuerpo, el incienso para el espíritu y la mirra para el sentido que une el espíritu con el cuerpo.
Los colores secundarios son el blanco, signo de pureza, el verde, para significar la naturaleza, y a veces el negro. Tenemos, pues, los seis colores principales de la heráldica: gules, azur, oro, blanco o plata, sinople y sable. Finalmente, el color carne sirve para colorear a los diferentes personajes.

miércoles, diciembre 06, 2006

El Tarot de Mantegna (9 y 10). El Emperador y el Papa


Imperator VIIII
Serie S: Los rangos y oficios del hombre

Emperador es una palabra proveniente de la latina “imperator”, que significa propiamente ‘tomar medidas’, ‘hacer preparativos para que una cosa se haga’; según eso, el sentido de ‘gobernar’ derivaría de la idea de ‘ordenar’. Por sus vestidos y atributos el Emperador de la lámina se relaciona con Júpiter, del cual H.C. Agrippa ha dicho: «Ciertamente, es el pensamiento de este mundo que, conteniéndose en sí mismo, lo produjo.» Su barba y sus rasgos de anciano, muestran la eternidad de este pensamiento.
Los atributos que identifican al personaje de la lámina, son los que, desde Augusto, usaban los romanos para significar al Emperador; éste iba cubierto con el manto púrpura de los generales victoriosos, se ceñía la corona de laurel, árbol atribuido a Júpiter, poseía el cetro corto del mismo dios y sostenía en su mano el globo que representaba el universo. El personaje del grabado mira fijamente este globo, como si lo fecundara con la mirada. La utilización de los atributos de Júpiter indica que el Emperador encarnaba el poder de dicho dios sobre la tierra. Eso se confirma por el hecho de encontrarse tras una cortina, lo que le confiere un carácter sagrado, separado del mundo profano. Los pies cruzados, como en el Emperador del Tarot de Marsella, indican un gesto ritual que, según explica G. van Rijnberk, «significa la concentración volitiva necesaria para construir, consolidar y mantener lo que ha creado con su inteligencia».
El águila, situada en la parte inferior de la lámina, además de ser el ave de Júpiter, en la tradición occidental es un símbolo de inmortalidad, ya que, según la leyenda, cuando está a punto de morir desciende volando hacia una fuente, en la que se sumerge tres veces para renovarse y volver a ser joven.

(Texto de Raimon Arola, El Tarot de Mantegna)


Papa X
Serie S: Los rangos y oficios del hombre

La serie de los rangos y oficios del hombre, acaba con la figura del Sumo Pontífice romano, sucesor de san Pedro. Es el vértice de todos los poderes y la primera jerarquía, teniendo en cuenta que jerarquía significa ‘gobierno sagrado’.
El Papa lleva la triple tiara sobre su cabeza, cuyos tres pisos evocan los tres mundos, el físico, el anímico y el espiritual, sobre los que el Papa ejerce su poder. El piso inferior, que representa el mundo material, es la herencia que el hombre recibe de sus padres; el segundo piso, que representa el mundo psíquico, son las influencias astrales que el hombre recibe al nacer, y finalmente el último piso, que representa el mundo espiritual, es la parte divina que está en el hombre. Las vestiduras del Papa son blancas, símbolo de la purificación de los tres reinos.
Con su mano derecha sostiene dos llaves que significan la autoridad y la potestad espiritual que ostenta, como lo enseñó Jesucristo: «Yo te daré las llaves del reino de los cielos, y cuanto atares en la tierra será atado en los cielos, y cuanto desatares en la tierra será desatado en los cielos.» Se han relacionado estas dos llaves con las dos operaciones alquímicas fundamentales, el “solve”, simbolizado por la llave que abre o diluye, y el “coagula”, por la llave que cierra o fija. Su mano izquierda se apoya sobre un libro cerrado, donde están escritos los misterios revelados que la Iglesia guarda y transmite.

(Texto de Raimon Arola, El Tarot de Mantegna)

miércoles, noviembre 22, 2006

La estructura simbólica del Tarot de Mantegna por Raimon Arola


Las cincuenta cartas que forman el Tarot de Mantegna siguen un orden jerárquico, en el sentido estricto de la palabra hierarkhía, ‘gobierno sagrado’, de hierós, ‘sagrado’, y árkho, ‘mandar’. En la concepción sagrada del Universo, todo depende de la Unidad primera; por ello, para los renacentistas, continuadores de la tradición iniciática pitagórica, los números son también un reflejo jerarquizado que define el conjunto de la Creación. Comentando los Versos dorados de Pitágoras, Hierocles afirma que en ellos “Dios es celebrado como el Número de los números”.
Las láminas tienen una doble identificación: por una parte, numérica, a partir de la cual siguen consecutivamente desde la número uno, la del Mísero, imagen del hombre caído y abandonado a su suerte, hasta la carta número cincuenta, la Primera Causa, centro de donde emana toda la Creación. La otra identificación seriada se realiza por medio de letras: A, B, C, D, E (o S); cada una de estas cinco letras agrupa diez láminas, siguiendo un orden inverso al numérico, de manera que el grupo de cartas con la letra A, o primera serie, son las numeradas del 41 hasta el 50, y las que pertenecen al grupo E (o S), la última serie, son las numeradas del 1 hasta el 10.
Como apunta J. Seznec, la jerarquía de las láminas: “forma, situadas una tras otra, como una escala simbólica que va de la tierra al cielo. Desde lo alto de esta escala, Dios, la Primera Causa, gobierna el mundo, no directamente, sino por grados, por una sucesión de intermediarios; el poder divino se transmite así hasta las criaturas inferiores, hasta el humilde mendigo [el Mísero]. Pero la escala puede también leerse de abajo arriba; en este caso enseña que el hombre puede elevarse gradualmente en el orden de los espíritus, escalando [hasta Dios]”.
Esta escalera jerárquica es la propia Creación divina, que fundamentaba el sistema de pensamiento del autor del Tarot. Ficino lo explica de la manera siguiente: “Todas las cosas pasan desde el sumo grado al ínfimo por los intermedios, de tal manera que aquellas ideas que son concebidas por la mente divina dan, generosamente, sus dones a los hombres a través de los dioses y de los demonios”.
Pico de la Mirándola relaciona el orden sagrado de las láminas del Tarot de Mantegna con la escalera que soñó Jacob, y escribe sobre ello: “Nos instruirá este sapientísimo Padre, dormido acá en el suelo y vigilante allá en la altura; y lo hará por modo de alegoría, diciéndonos que hay una escala apoyada en la Tierra y alargada hasta el último Cielo, señalada con un gran número de grados, con el Señor arriba sentado en lo alto”.
El orden de las láminas del Tarot de Mantegna enseña las dos operaciones de la Obra Alquímica, pues al seguir el orden de abajo arriba se refiere a la espiritualización del cuerpo, y con el orden inverso a la corporificación del espíritu.
[Pintura de Rafael, Apolo y Marcias]

miércoles, noviembre 15, 2006

Origen Hermético del Tarot de Mantegna














[Presentamos unas reflexiones sobre el origen hermético del Tarot que, aún siendo poco comprobables históricamente, no dejan de ser interesantes. Se trata de un texto de Adam McLean publicado en el "Hermetic Journal" en 1983].
[Imágenes de la primera serie del Tarot de Mantegna]

En la tradición esotérica occidental está aceptado que las imágenes de las cartas del Tarot derivan de la Cábala judía. Esta opinión se origina a mediados del siglo XIX en los centros ocultistas franceses y fue desarrollada por Eliphas Levi y más tarde fue desarrollada por Westcott, Mathers y Waite en las enseñanzas de la Orden Hermética de la Golden Dawn de la cual deriva la tradición esotérica del siglo XX.
Otros ocultistas han tratado de relacionar las imágenes del tarot con la iconografía del antiguo Egipto, y sugieren que los judíos recibieron esta información durante su estancia en Egipto. Esta relación, se justifica en parte por el hecho de que los 22 arcanos mayores del tarot se relacionan con las 22 letras del alfabeto hebreo, que a su vez subyacen en el corazón del Cábala.
Sin embargo deberíamos detenernos a considerar las implicaciones del primer mazo de tarot conocido, el Tarot de Mantegna, que data de 1465, por tanto contemporáneo del de Visconti-Sforza, que fue durante el siglo XIX considerado el primer Tarot. Actualmente se considera el Tarot de Mantegna previo al de Visconti-Sforza).
Algunos han atribuido este Tarot a Andreas Mantegna (1431-1506), pintor y grabador de la escuela de Padua, aunque las imágenes parecen pertenecer a la escuela de Ferrara.
Kenneth Clark, historiador del Arte del Renacimiento las atribuye a Parrasio Michele, maestro de la escuela de Ferrara.
El Tarot de Mantegna consta de 50 cartas, divididas en cinco décadas:
1. Arquetipos sociales
2. Las 9 musas y Apolo
3. Las Artes Liberales
4. Las Virtudes Cardinales
5. Las Esferas del Cielo
El simbolismo de estas cartas, más bien podríamos decir "figuras emblemáticas", parece ser que derivan de la tradición hermética, que ahora se reconoce que resurgió durante el Renacimiento italiano de mitad del siglo XV. Fue en este periodo cuando aparecieron las Academias Platónicas de los Médici y Ficino y otros maestros tradujeron los textos del "Corpus Hermeticum”. Esta reconstrucción del esoterismo hermético y del neoplatonismo se refleja en las ideas de las Musas, las Artes Liberales, Las Virtudes Cardinales y las Esferas del Cielo, y por tanto debe considerarse el Tarot de Mantegna como un libro emblemático del conocimiento hermético de la época.
En este Tarot encontramos las esferas cósmicas en la quinta década que representan el macrocosmos y la primera década es una reflexión del microcosmos, mientras que entre estas dos polaridades se encuentran Las Musas, Las Artes Liberales y Las Virtudes Cardinales, los canales a través de los cuales, las experiencias del alma (los poderes de los arquetipos) muestran sus sentimientos, pensamientos y desarrollan sus dones espirituales, imaginativos e intelectuales. Esto refleja el ideal del Renacimiento propuesto por las Académicas neoplatónicas, que fueron fuente de inspiración para artistas, escritores y músicos y que transformaron nuestras restrictivas formas sociales del periodo medieval y dieron un impulsos de de libertad y conocimiento espiritual a la humanidad.
Está pues claro que este Tarot se inspira en las corrientes neoplatónicas y herméticas de su tiempo. Sus diseños muestran dichas ideas de y han servido de arquetipos para otros posteriores tarots más conocidos. Las actuales 22 cartas del Tarot, están representadas en las 50 del Tarot de Mantegna, por tanto podemos considerar que el origen de las actuales cartas del Tarot fue un resurgimiento de las ideas herméticas del Renacimiento en vez de una representación de la Cábala judía.

miércoles, noviembre 01, 2006

El Tarot de Mantegna como láminas simbólicas


Al margen del significado generado por su ubicación y coordinación en el conjunto, cada una de las láminas tiene en el Tarot un valor simbólico intrínseco. León Hebreo, un judío hispano que recogió en sus escritos la tradición clásica y la cabalística, propone en sus Diálogos de amor cuatro interpretaciones posibles de los mitos, extensibles, sin duda, a las imágenes simbólicas de las cartas: la primera, literal, a modo de corteza exterior, que cuenta historias dignas de recordar; la segunda, más interna, más cerca de la médula, la moral, ejemplo para la vida humana, que alaba las buenas acciones y condena las malas; la tercera, más escondida, oculta bajo las mismas palabras, la que nos da a conocer las cosas de la tierra y el cielo, astrológicas o teológicas; por fin, como en el mismo corazón de la fruta, bajo tanta corteza, quedan otras significaciones científicas, sentidos medulares, que llamamos alegorías.
Para León Hebreo, los antiguos sabios que inventaron las fábulas lo hicieron: «porque estimaban que era odioso a la naturaleza y a la divinidad el manifestar sus excelentes secretos a cualquier hombre; y en esto han tenido razón, porque difundir demasiado la ciencia verdadera y profunda es ponerla en manos de los ineptos, en cuya mente se estropea y adultera, como le ocurre al buen vino en un mal recipiente» (Diálogos de amor).
Los renacentistas escondieron misterios profundos en cada uno de los temas iconográficos de las cartas del Tarot. Respecto a este gusto por el ocultamiento Geber, el alquimista, escribió: «Los antiguos ocultaron los secretos de la Naturaleza no sólo en los escritos, sino también mediante numerosas imágenes, caracteres, cifras [...]. Y no eran comprendidos sino por quienes tenían conocimiento de tales secretos». (El juego áureo).
Las siguientes palabras de Jean d’Es­pagnet, otro famoso alquimista de la época, van en el mismo sentido: «Los filósofos se explican más a gusto y con más energía por medio de un discurso mudo, es decir, por medio de figuras alegóricas y enigmáticas [...], que han resumido y explicado muy claramente los misterios de los Antiguos, de manera que casi no es posible poner la verdad delante de los ojos con mayor claridad». (L’oeuvre secrète de la philosophie d’Hermès).
El secreto de cada lámina consiste en que, gracias a ellas, es posible evocar el Principio universal. Dicho de otro modo, a través de cada una de las partes del mundo visible, se puede llegar a conectar con el Creador. El conocimiento de las partes de la creación, o las cartas del Tarot, pueden desvelar aquello que los renacentistas deseaban sobre todas las cosas: el conocimiento de la Divinidad. La lectura correcta de las láminas estribaría, pues, en reconocer el secreto divino que late detrás de cada una de las imágenes. Esta relación entre el conjunto de la creación y el Creador, por medio de los símbolos particulares de cada lámina, la enseñó Hermes Trismegisto: «Dios crea todas las cosas por sí mismo, por su acción, y todas las cosas son partes de Dios: luego, si son todas partes de Dios, Dios es con seguridad todas las cosas. Creando pues todas las cosas, Dios se crea a sí mismo, siendo imposible que cese jamás de crear puesto que no puede tampoco dejar de ser». (Obras completas de Hermes Trismegisto).

martes, octubre 24, 2006

Reflexiones sobre la primera carta del Tarot


Los siguientes aforismos de Louis Cattiaux, vinculan el trabajo del artista con la realización espiritual y pueden dar una nueva luz sobre el significado de la primera carta del Tarot de Marsella (izquierda) y el Tarot de Visconti (derecha). Las citas provienen del Mensaje Reencontrado.

22/27. ¡Que el es­píritu del artis­ta sea tan alto como las estre­llas y que su vida sea tan humilde como el polvo!
22/31. El artista, el creyente, el santo, el sabio, es el que se ele­va hasta la be­lleza iluminativa de la creación libe­rada de su ganga de muerte.
22/33. El artista verdadero sólo conoce la tierra y el cielo; la ciencia, la moral y la política de los hombres le aburren y le ma­tan.
03/ 100. Dar forma a la naturaleza es lo propio de Dios. Destruir la apariencia es la obra de los locos y, algunas veces, la de los sabios. Imitar los procedimientos naturales es el trabajo del artista. Remedar los aspectos del mundo es la locura del ignorante.
16/46. Los grandes sabios, los grandes santos y los grandes artistas son ejem­plos maravillosos que no deben desanimar­nos a jugar nuestra pequeña partida personal, pues están aquí como ejemplos y como guías hacia la perfección que todos podemos alcanzar por la sencillez y la pureza de las operaciones de nues­tros corazones.
38/58''. Los inteligentes y los imbéciles se han juntado para ridiculizar las artes del mundo y el ARTE de Dios, envilecidas por los incapaces, en lugar de rechazar a esos incapaces y exami­nar las artes que les son pro­pues­tas por los verdaderos artis­tas y por los verda­deros profetas de Dios.

miércoles, octubre 18, 2006

El Tarot de Mantegna (3). El artesano


Artixan III
Serie S: Los rangos y oficios del hombre

El Artesano trabaja y da formas nobles a las materias brutas; su nombre proviene del vocablo latino ars, ‘conjunto de normas y reglas para hacer algo bien’. San Isidoro de Sevilla explica que «deriva del griego arete´-s, esto es, de lo que en latín decimos virtus» (Etimologías I, 1, 2). Virtus es a su vez un derivado de vir, ‘hombre’, pues éste es quien tiene la fuerza creadora capaz de dar forma a la materia.
Dentro de un edificio, el Artesano de la lámina trabaja sobre un pequeño yunque, teniendo sobre la mesa diversas herramientas; al fondo a la derecha, hay una forja con una visible llama de fuego. En el modelo iconográfico que Ripa propone para el arte debe haber un fuego, ya que «la ígnea llama aparece como principal instrumento de las cosas que al arte pertenecen, pues, consolidando o ablandando la materia, la hace apta para ser utilizada por el hombre en muchas de sus industriosas actividades» (Iconología, ad. loc.). A los artesanos que trabajan con el fuego se les ha relacionado siempre con la Alquimia, (Cf. M. Eliade, Herreros y alquimistas) y por ello los alquimistas son llamados «filósofos por el fuego».
Al otro lado de la forja, un personaje que parece su maestro supervisa el trabajo del Artesano con una extraña posición de manos. Desde la Antigüedad clásica los artesanos se agruparon en gremios; debían ayudarse y amarse todos como hermanos, y transmitirse los secretos del oficio, junto a secretos iniciáticos y filosóficos.

(Texto de Raimon Arola, El Tarot de Mantegna)

viernes, octubre 06, 2006

Notas introductorias al Tarot de Mantegna


El Tarot de Mantegna es distinto del Tarot de Marsella y los demás tarots conocidos, aunque tuvieron un origen común. Su estudio sirve para comprender el valor histórico y cultural de todos los tarots, un aspecto que se olvida a menudo y que es fundamental para conocer qué son realmente estas láminas misteriosas que se conocen por el Tarot.
A continuación trascribimos un fragmento al respecto extraído del libro de Raimon Arola, El Tarot de Mantegna:
“Las cincuenta cartas que constituyen el Tarot de Mantegna, son fruto del impulso artístico y filosófico del gran Renacimiento italiano.
De estos grabados, en forma de cartas de juego, se han conservado dos versiones completas; una de ellas numerada con las letras A, B, C, D, y S, y la otra con las letras A, B, C. D y E; las dos versiones se han identificado por la diferencia en la última letra. La versión S y la versión S se distinguen también por el estilo de sus dibujos, pero son iguales iconográficamente y compositivamente.
Si bien llevan el nombre del famoso pintor y grabador italiano Andrea Mantegna, su autoría real es desconocida. Tampoco se conoce con seguridad el lugar en el que fueron realizadas las láminas.
Respecto a la fecha de su creación existen dos hipótesis, la primera, basada en unas cifras que aparecen en la versión S, sería 1485. La segunda, recogida por J. Seznec, (Los dioses de la antigüedad en la Edad Media y el Renacimiento) situaría su realización durante el Concilio que tuvo lugar en Mantua entre 1459 y 1460, pues según dicho autor, las cartas habrían servido de pasatiempo al propio papa Pío II y a los cardenales Besarion y Nicolás de Cusa, pues según cita Seznec: “Respecto a ellas se podría repetir lo que escribió Nicolás de Cusa a propósito de un juego análogo, el Juego del Globo, del que era inventor: Se juega a este juego; pero no como los niños, sino como jugó Dios la Santa Sabiduría en la creación del mundo”.

miércoles, octubre 04, 2006

"Le Mat" o el Loco en el Tarot de Marsella


"Le Mat" o el Loco es una carta que no tiene número pues la creación no ha empezado todavía para este pobre loco que camina sin rumbo. Emmanuel d'Hooghvorst la relaciona con la parábola del buen samaritano en Lucas 10, 29 y ss. que resumimos a continuación: Un hombre que descendía de Jerusalén a Jericó fue atacado por unos ladrones, quienes le robaron y le dejaron maltrecho al lado del camino. Los que pasaban por su lado ni siquiera lo miraban hasta que llegó un samaritano que lo recogió y lo curó. La tabla del Bosco representa esta parábola evangélica. Vemos que en ella, al igual que en la carta del Tarot, el hombre es atacado por un perro. El animal simboliza las influencias astrales que subyugan al hombre cuando desciende a la tierra y que lo dejan a merced de las pasiones hasta que un buen samaritano venga y lo cure.

  • Carta no numerada llamada "Le Mat", del Tarot de Marsella.
  • El Bosco, postigos del tríptico "El carro del Heno", 1516.

(Ver www.arsgravis.com/reltarot.html )

jueves, septiembre 28, 2006

El tarot de mantegna (1). El mísero


Mísero I
Serie S: Los rangos y oficios del hombre


La primera lámina del Tarot simboliza la parte inferior de la Creación, allí donde la luz del Creador a duras penas puede llegar. Se representa por medio de un mendigo, el Mísero, palabra proveniente de la latina miser, que significa ‘desdichado, infeliz, miserable’. San Isidoro de Sevilla explica de la manera siguiente la idea antigua de la etimología de esta palabra: «Propiamente porque ha perdido (amiserit) toda la felicidad. Cicerón llama míseros a los muertos porque han perdido (amiserunt) la vida.» Siguiendo los conceptos renacentistas, el Mísero «es como un muerto» por estar alejado del manantial de la Vida; por ello es desdichado, pues no conoce la auténtica felicidad que proviene de los dioses.

En la lámina se observa a este hombre, vestido con andrajos, con un bastón sin pulir. Lo vemos entre las ruinas de un templo destruido, junto a un árbol seco y muerto, pues no recibe el viento vivificante de primavera, y con unos perros mordiéndole los pies, que son su fundamento. Es una imagen parecida a la carta del Loco perteneciente al Tarot de Marsella, de la cual E. d’Hooghvorst explica que, grabando esta lámina, «el imaginero ha querido significar el exilio del hombre en este mundo: creado para el Arte, la poesía, la profecía, hele aquí mudo, en silencio satánico. [...] El dibujo nos muestra claramente a un hombre en camino. Camina desde siempre. ¿Adónde va? A ninguna parte. Tal es su destino heredado de los sueños del vagabundeo, su único bagaje».