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viernes, enero 11, 2008

Revista Philía



Philía nace en el "Depósito de las Aguas", edificio construido por Josep Fontseré en el año 1874 y actual sede de la Biblioteca de la Universidad Pompeu Fabra. Allí, bajo las bóvedas, y en su centro, se halla la Bibliotheca Mystica et Philosophica Alois M. Haas, que gracias a una Asociación de amigos con este nombre, hace posible la catalogación de sus más de 40.000 volúmenes donados por el profesor Haas el año 2000. En torno a él se han venido desarrollando, desde entonces, una serie de actividades que han recibido el apoyo del Institut Universitari de Cultura, que han agrupado a distintas personas, de diversas procedencias, y todo ello bajo el signo de la mística. Los estudios de mística han estado presentes en sus más variadas manifestaciones, desde sus expresiones medievales y en el Siglo de Oro, hasta su pervivencia en el arte moderno, con algunas confrontaciones en las culturas orientales.
Junto a la intención divulgadora de estas actividades ha prevalecido la orientación investigadora dirigida principalmente a los estudiantes de doctorado en Humanidades. Por iniciativa de un grupo de ellos surge la revista Philía como depósito de recepción tanto de los trabajos de investigación y tesis doctorales que se generan así como de todos aquellos acontecimientos culturales significativos dentro de este campo de intereses. Creemos que Philía ayudará a conservar la tradición de estudios que nos ha legado Alois M. Haas y que pretendemos continuar en las próximas generaciones.
Victoria Cirlot y Amador VegaBarcelona, Noviembre 2007.
Más información:

sábado, diciembre 15, 2007

Lo demoníaco en el arte. Su significado filosófico.


Enrico Castelli.
Lo demoníaco en el arte. Su significado filosófico.
Siruela, Madrid, 2007.


Fragmento de comentarios de láminas: Jerónimo Bosco (1450-1516), Tentaciones de san Antonio — Museo de Lisboa (pp. 132-133).

"En la escena central del impresionante tríptico de la tentación de lo horrendo se celebra una misa negra. La sacerdotisa y dos ayudantes dan la comunión a unos bufones. El primer comulgante, de rostro porcino, lle­va en la cabeza un búho (es por lo tanto un sacerdote del ídolo Baal). En las mitras de los oficiantes, se entrelazan víboras enroscadas y zarzas, de modo que el vino ofrecido es veneno de serpientes (porque de la vid de Sodoma es la vid de ellos, y de los campos de Gomorra; las uvas de ellos son uvas ponzoñosas, racimos muy amargos tienen. Veneno de serpientes es su vino, y pon­zoña cruel de áspides, Deuteronomio 32, 32-33). En el plato redondo pre­sentado por una negra, una rana levanta un huevo, símbolo de la genera­ción insana. El santo, absorto, vuelve la cabeza para no ver. Sólo la cruz es real. No lejos del eremita, un brujo con la varita mágica. Al fondo de la visión demoníaca, en el horizonte, relumbra el incendio.
En la parte inferior: una embarcación que acaba en pez. Es guiada por demonios simiescos; arrastra animales acuáticos impuros (la pesca del diablo).
En la tabla de la izquierda del tríptico: san Antonio, desvanecido, es trasportado en brazos por dos monjes y un laico (el rostro del laico repro­duce los rasgos del Bosco) por un puente de madera. Sensación de mar­cha fatigosa; algo abrumador ha sucedido. Debajo del puente, dos demo­nios animalescos y la caricatura de un monje leyendo. A escasa distancia, otro demonio-pájaro que lleva sujeto al pico un papel con la inscripción «gordo». Según Combe (H. Bosch, Tisné, París 1946), clara alusión al co­mercio de indulgencias, al derecho adquirido a engordar y al eclesiástico corrupto que engorda con el dinero ilícito.
En la tabla de la derecha, la escena del árbol hueco: el demonio-sapo recoge en una copa el líquido mágico que vierte otro demonio de rostro femenino. ¿Tentación del ilícito experimento alquímico del homunculus? Parece que sí, ya que el viejo-niño se mueve fatigosa­mente sin ser visto por el santo; es el inmundo fruto de la gran tentación. En la parte inferior: la mesa mágica. En la mesa, un vaso de Hermes del que sale un pie de puerco. También uno de los demonios que sostie­nen la mesa tiene un pie metido en un vaso de Hermes. Una cabeza-vientre lleva un cuchillo clavado en el ombligo. Un sombrero rojo la cu­bre a medias, dejando al descubierto la oreja y una cola negra que se retuerce como una serpiente. Es la oreja que sólo oye el estímulo ínfimo. La mesa mágica no genera más que monstruos, y la tentación de la gene­ración contranatura es el triste producto de la concupisdentia irresistibilis aberrante. "

domingo, noviembre 04, 2007

Ciclo de conferencias: “Occidente espiritual”


Día 9 noviembre de 2007
La sabiduría de los místicos y visionarios
Victoria Cirlot

Día 16 noviembre de 2007
La vía hermética: la cábala y la alquimia
Raimon Arola

Día 23 noviembre de 2007
La filosofía perenne y la metafísica
Josep Maria Prats

Día 30 noviembre de 2007
La búsqueda de la unidad de las tradiciones
José Sanova

(Los viernes a las 20h en Sala Almirall, c. Princesa, 16, Barcelona)

jueves, mayo 31, 2007

"Novedad editorial". Via Hermetica (Éditions Beya)

Anunciamos la puesta al día de un prestigioso site dedicado al hermetismo y auspiciado por la editorial belga Éditions Beya. Dicha editorial nació en 2003, con la idea de poner de relieve el eterno presente de la Revelación a través de los tiempos y de las tradiciones y, también, para manifestar la renovación hermética iniciada por Louis Cattiaux en el siglo XX. Así mismo recomendamos a los lectores de la lengua francesa el número 1 de la revista on-line VIA HERMETICA, publicada igualmente por Beya.


«Refais la boue et cuis-la» Emmanuel d’Hooghvorst
Fragmento de la obra del mismo autor «El Hilo de Penélope I». Se trata de unas reflexiones sobre un versículo del «Mensaje Reencontrado», en las que d’Hooghvorst concluye que la alquimia existe gracia a la transmisión de su secreto, la cabala.

«Le Rejet de la Cabale» A. Delfosse-Thys
En este artículo el autor advierte sobre el pecado contra el espíritu que no será perdonado.

«La Voie d’Hermès» Charles d’Hooghvorst
El sentido hermético de cualquier libro profético sólo puede ser aprehendido por un auténtico intérprete de la palabra de Hermes.

«Les Poissons du zodiaque inférieur ou La Dissolution philosophique» Lucas Rodargirus
Traducción de los primeros capítulos de un tratado inédito del s. XVI, realizada por Caroline Thuysbaert.

viernes, febrero 09, 2007

Reflexiones sobre arte y alquimia. Los elementos (1)

Iniciamos la presentación de una serie de fragmentos de la obra de los profesores Gernot y Hartmut Böhme titulada “Fuego, Agua, Tierra, Aire” publicada por la editorial Herder en 1998. Dichos fragmentos, que provienen del análisis de varias imágenes de distintos autores y épocas, pertenecen al capítulo dedicado a la “Iconología hermética de los elementos”, si bien no podemos dejar de recomendar el estudio completo a todos los interesados por el tema.

Hildegard von Bingen
"Una visión de Hildegard von Bingen (1098-1179) puede constituir, con razón, el comienzo de la iconología hermética. Su obra cosmológica De operatione Dei se remonta a una serie de visiones del año 1163, puestas por escrito durante el decenio siguiente. En el famoso codex latinus 1942 de la Biblioteca Governativa di Luca, nos topamos con diez extraordinarias miniaturas que, con gran fidelidad vuelven a traducir en imágenes el texto. Aquí mostramos la segunda visión.
…En cada uno de los cuadros de la visión se puede ver, junto al borde inferior, a Hildegard dentro de su celda, con los ojos vueltos hacia el cielo, a los cuales afluye, como un “torrente”, la imagen de la visión, a veces a través de un portillo (o una ventana celeste).
…De esta primera visión se infiere que la figura bicéfala, en cuyo abrazo, están figurados la Naturaleza elemental y el ser humano, es la primera hipóstasis de Dios (la figura de cabello blanco): “la vida ígnea de la esencia divina”, o la “fuerza ígnea”. Ésta, como luz fertilizante, aliento vitalizador o calor inflamante, despierta a la vida a todos los elementos. La corona de fuego, no diferenciada de la vestimenta de la figura portadora del mundo, es la esfera primordial del cosmos. En ella flota la corona de estrellas fijas, la más externa señalando los límites de la rueda cósmica, la Rota.
…El fuego es el elemento de la vida misma. Pero aquí tiene el fuego, expresamente, la figura de un hombre, ya que en un enfoque cristológico, es, simultáneamente, el amor de Dios que ha tomado cuerpo en el hijo del hombre. Para Hildegard, todo lo que es revela, en primer lugar, un alma de fuego, lo cual significa: un universo con el amor operando en su seno.
…A la esfera más externa, del fuego claro primigenio (ignis lucidus), sigue la esfera, la mitad de densa, del fuego negro (ignis niger). Se trata de una nueva imagen del mundo, una imagen, por así decirlo, absoluta, la cual, hasta el Sol niger de la alquimia, no tiene igual en lo referente a su apabullante y atrevida metafórica. Este desdoblamiento del fuego se lee, litteraliter, en el fenómeno natural, como una doble clase de calor: el dispensador de vida y el causante de quemaduras mortales. Lo cual está en correspondencia, spiritualiter, con la composición del amor divino creador y benefactor, y el fuego punitivo del juicio. Por debajo de los círculos de fuego aparece, tan fuerte como esos dos juntos, el estrato puro del éter (aether purus)… Luego sigue la esfera del aire acuoso (aer aquosus) de tanta extensión como la del fuego claro. Debajo se reconoce el círculo, blanco y denso, del aire fuerte (aer fortis), al que, finalmente, sigue la capa de aire tenue (aer tenuis), cargado de nubes.
…Es la esfera propia de la vida terrestre, unida a ella como el aire de la respiración con el cuerpo. Mantiene alejado todo lo superior y, simultáneamente, lo absorbe, integrándolo en su propio régimen… Y justamente en el centro flota la tierra (terra), “que está en medio de la materia restante del universo a fin de poder ser guiada por todos. Es conservada por todo lo que la circunda, está unida a todo ello y de ahí recibe, ininterrumpidamente, para su mantenimiento, tanto el reverdeciente frescor de la vida como también la fertilidad” (Hidegar, De operatione Dei). De este modo tenemos completa la primera representación icónica de los elementos: la esfera cósmica ordenada en distintos anillos circulares que simbolizan cada uno de los elementos."

martes, enero 09, 2007

Novedad editorial: "Mística y creación en el s. XX"

A través de los diferentes artículos escritos por los profesores Corrado Bologna, (Universidad de Roma), Carlo Ossola (Collège de France), Alois Maria Haas (Universidad de Zurich), Hildegard Elisabeth Keller (Universidad de Zurich), Dominique de Courcelles (CNRS), Blanca Garí (Universidad de Barcelona), Victoria Cirlot (Universidad Pompeu Fabra), y Amador Vega (Universidad Pompeu Fabra), esta obra sitúa al lector ante el fenómeno místico y su pervivencia hasta el siglo XX. Así mismo traza sugestivos itinerarios que permiten unir la mística medieval de raíz neoplatónica con el arte de las vanguardias europeas al mostrar tanto la contemporaneidad de la vivencia de los místicos, como la impronta del misticismo en la escultura y arquitectura contemporáneas.
El libro es el fruto de unas jornadas de estudio realizadas en mayo del 2004, en la Biblioteca Mystica et Philosophica Alois Maria Haas de la Universidad Pompeu Fabra en Barcelona y su título señala la principal línea de investigación de este centro que “no es otro que el de encontrar las huellas de la mística como un fenómeno fundador de la identidad espiritual europea en los movimientos artísticos y de pensamiento del siglo XX.

Mística y creación en el s. XX, V. Cirlot y A. Vega (eds.)

jueves, noviembre 30, 2006

Novedad editorial: “El Hilo de Penélope II. Antología alquímica” (Emmanuel d’Hooghvorst)

“Hay dos químicas en un solo discurso, una es cabalística y la otra vulgar. La primera es verdadera, se escribe con Y; la otra se lee en dolo cornudo: como en un lugar malo, los cuerpos se unen en ella sin amor y no engendran nada. En cuanto a la verdadera, está viva, uniendo indisolublemente por buena boda dos cuerpos que se aman. De este modo se engendra la Piedra de los Sabios o el Elixir.
Pero veamos otra diferencia: el fuego de fusión. El sabio Vulcano es quien opera la buena química. Es importante, pues, conocer esta forja en la que Vulcano hizo la famosa trampa donde cayeron juntos Marte y Venus. El talento de los pueblos ha perdido el secreto de este fuego del que una sola pepita lava, disuelve y se corporifica en sal coagulante. Es el baño de Venus donde ella suda mucho tiempo como en una fuente cerrada y vaporosa, para que al fin aparezca, en el vaso, este bello metal regenerado, objeto de nuestros deseos y que lo da todo a profusión.
El necio lo imagina todo en su oro vil, y es leyéndolo como forja tantos textos, sin este León verde de los Filósofos y desconociendo el Imán que lo atrae. Errando en sus sueños, el astuto lo imagina todo en este metal que apesta de envidia. Pero este oro es, comparado al de los cabalistas, lo que es un cadáver con respecto al cuerpo vivo.
El Creador ha mostrado las maravillas de sus obras sólo a sus elegidos. Estos han escrito sobre ellas, en testimonio de alabanza, a la gloria de su Señor y también, para ayudar a los verdaderos discípulos de la Sabiduría oculta. En mi juventud este tipo de libros se compraba a precio de oro. Afortunadamente, hoy en día, gracias al impulso de algunos buscadores que han permanecido fieles a la "memoria de la más noble humanidad", como decía Péguy, se han publicado numerosas reediciones y los estudiantes pobres pueden adquirirlas fácilmente”.

Índice
A modo de introducción
“Elucidación del Testamento” de Ramon Llull
“Los Cinco libros o la llave del secreto de los secretos” de Nicolas Valois
“El Memorial de alquimia” de Pierre Vicot
“Carta filosófica” de Pierre Vicot
“La Filosofía sutil” de Paracelso
“El Manual o tratado de la piedra filosofal medicinal” de Paracelso
“La Tabla de esmeralda atribuida a Hermes Trismegisto” seguida del comentario de Hortulano
“Tractatus aureus atribuido a Hermes Trismegisto”, seguido del octavo escolio del capítulo primero
“Aforismos basilienses o Cánones herméticos del espíritu y del alma, así como del cuerpo medianero del gran y pequeño mundo” de Nicolaus Niger Hapelius
“La Piedra acuosa de sabiduría o el Acuario de los sabios” atribuido a Johann Ambrosius Siebmacher
“Medicina espagírica” de Johann Pharamund Rhumelius
“Tratado del cielo terrestre o caos celeste de los magos y primera materia de todas las cosas” de Eugenio Filaleteo
“Instrucción de un padre a su hijo sobre el árbol solar” de un filósofo anónimo
“Carta sobre el secreto de la gran obra, escrita respecto a lo que Aristeo dejó escrito a su hijo, referente al magisterio hermético” de Limojon de Saint-Didier
“La Escalera de los sabios o la filosofía de los antiguos” de Barent Coenders van Helpen
Balzac y la Alquymia
Ensayo sobre el Arte de Alquymia

(Imagen: Acuarela de Bruno del Marmol realizada para la portada de la primera edición (1998).

miércoles, noviembre 08, 2006

Novedad editorial: “Creer lo increíble”, Raimon Arola (ed.)


A partir de las presentaciones redactadas por Emmanuel y Charles d’Hooghvorst a propósito del Mensaje Reencontrado de Louis Cattiaux, Raimon Arola, profesor de la Universidad de Barcelona, describe el encuentro de estos tres hombres. Habla de una amistad ejemplar, fundamentada no en un sentimiento humano, sino en el contenido de la obra misteriosa de Louis Cattiaux. Por eso el titulo completo es: “Creer lo increíble o lo antiguo y lo nuevo en la historia de las religiones”.
Los hermanos d’Hooghvorst fueron los depositarios de un tesoro de sabiduría nacida de una experiencia increíble y por sus reflexiones demostraron que el libro “nuevo” de Cattiaux, poseía el mismo fundamento que la “antigua” sabiduría que las religiones clásicas. Una hipótesis difícil de creer en nuestros días y de aquí la dedicatoria que abre el Mensaje Reencontrado: “Este libro no es para todos, sino sólo para quienes les es dado creer lo increíble”
*
Otros títulos publicados en la Biblioteca La Puerta de Arola Editors.
1. Louis Cattiaux, “Física y metafísica de la pintura”.
2. Louis Cattiaux, “Florilegio epistolar. Reflejos de una búsqueda alquímica”.
3. Louis Cattiaux, “El Mensaje Reencontrado”, (Edición bilingüe francés-castellana).
4. Emmanuel d’Hooghvorst, “El Hilo de Penélope”, (Tomo I)
5. Carlos del Tilo. El Libro de Adán. Textos y comentarios sobre las tradiciones hebrea, cristiana e islámica”.
6. Emmanuel d’Hooghvorst, “El Hilo de Penélope”, (Tomo II: antología alquímica).
Información: montse@arolaeditors.com

miércoles, octubre 11, 2006

Novedad editorial: “Pequeñas alegrías” (R. Arola y L. Vert)


Extracto del texto de la contraportada: “Este libro es como un calidoscopio que combina las ideas expresadas en los relatos que lo componen para ofrecer una imagen poliédrica de una sabiduría que, aunque se viste con distintos ropajes, es universal y única en su fondo común. Relatos de fondo taoísta, alquímico, cabalístico, cristiano, chamanista, y otros en los que predomina un potente elemento fantástico. Estas Pequeñas alegrías quieren reflejar las inquietudes interiores del hombre y sus distintos modos de búsqueda”.

miércoles, octubre 04, 2006

Novedad editorial: "El sentido oculto de los cuentos tradicionales" (M. Viladomiu)


Presentamos el último libro de Merçè Viladomiu, titulado “El sentido oculto de los cuentos tradicionales” (Obelisco). Se trata de un estudio sobre el sentido hermético de cuatro cuentos tradicionales, inspirado en las enseñanzas de Emmanuel d’Hooghvorst, quien escribió lo siguiente sobre los cuentos:

“Los cuentos de Perrault, llamados también cuentos de Mi Madre Oca, tienen un sentido cabalístico: nos hemos esforzado en demostrarlo…
Ya suponemos que nuestra forma de leer estos cuentos no será admitida fácilmente, pero ¿no es la suerte de cualquier hipótesis nueva? Empieza por topar con las ideas recibidas, zarandea los prejuicios y turba los espíritus, pero si la hipótesis es correcta, acabará imponiéndose poco a poco en el espíritu de los hombres curiosos. Nosotros vemos en estos cuentos los numerosos indicios de un antiguo y noble linaje que se remonta a los orígenes mismos de la tradición que constituye el honor de la humanidad. No nos cabe la menor duda de que un desconocido adepto de la gaya ciencia se encuentra en el origen de estas fábulas que relatan a los niños los misterios de una Edad de Oro de la que la nuestra está muy alejada actualmente. Si estas fábulas han perdurado, es que su perfume de verdad las ha asociado a la memoria de los hombres, como por un instinto profundo que se vincula a los signos de la tradición olvidada.”

(E. d’Hooghvorst, El hilo de Penélope I, Arola, Tarragona, 2000).